Cuando tenía veintiuno o veintidos años viví una temporada abordada por dos amigos que, de repente y sin venir a cuento, juntos o por separado, me recitaban poesías. Que te reciten una poesía cerquita y mirándote a los ojos es algo turbador pero agradable. Turbador porque te desarma, agradable porque te emociona. Eran poesías pertenecientes a la película "El lado oscuro del corazón" (Eliseo Subiela, 1992), muchas de ellas escritas por Mario Benedetti.
Mario Benedetti tenía cara de persona sabia y afable, de persona con fondo, voz suave y hablar pausado. Mario Benedetti tenía cara de como escribía. He oído decir de él que era "el mayor de los poetas menores", quizá porque escribía una poesía de lenguaje sencillo, directo, escasa de parafernalias y figuras. Una poesía que llegaba y llenaba, sobre todo, a quienes no solemos leer poesía. ¿Se es por eso menos poeta?

No sé si Benedetti sería un poeta menor, pero era uno de mis mayores poetas.



