29 de abril de 2007
la media mierda
¿Qué os dije ayer?
Que por pisar media mierda acertaría siete en la quiniela.
Pues bien, he acertado 7 en una columna y 8 en la otra.
Me pongo las gafotas de secretaria del 1,2,3 y calculo:
Si 15 resultados corresponden a una mierda entera...
15 entre dos... a 7,5.
Ésto es, entre 7 y 8.
Vamos, lo que toca por pisar media mierda.
Que por pisar media mierda acertaría siete en la quiniela.
Pues bien, he acertado 7 en una columna y 8 en la otra.
Me pongo las gafotas de secretaria del 1,2,3 y calculo:
Si 15 resultados corresponden a una mierda entera...
15 entre dos... a 7,5.
Ésto es, entre 7 y 8.
Vamos, lo que toca por pisar media mierda.
28 de abril de 2007
31
Hoy cumplo 31 años.
Me ha felicitado mucha gente. Los más cercanos me han llamado básicamente vieja, mientras que aquellos con los que tengo menos confianza me han dicho que no los aparento. ¿A quién creer?
Por lógica, a los que no se ven sometidos al bienquedar, es decir, a los primeros. El resultado de esta decisión sería asumir que con 31 años soy una vieja pero, gracias a la capacidad de autoengaño del ser humano, y teniendo en cuenta que quienes me han dicho que soy una vieja son principalmente los amigotes, lo más autocomplaciente es creer que lo dicen por joder y que, en realidad, no los aparento.
También está la opción de quedarme con lo que me ha dicho mi tío José Luis, que básicamente me ha dado la bienvenida a la edad adulta remarcando que hasta los 30 uno no es adulto sino gilipollas.
Teniendo en cuenta que la decisión está entre pensar que hoy soy adulta pero ayer era gilipollas o que tengo 31 años pero no los aparento, va a ser que me quedo con lo segundo. Principalmente porque quedarme con la idea de que hoy tengo 31 años, soy una vieja y ayer era gilipollas no me atrae lo más mínimo.
Para colmo de males, además de ser vieja, llueve. Mucho.
Esta mañana he ido a por el postre y el pan y me ha caído todo el agua encima. Y he pisado media mierda, lo que tendría que haberme proporcionado, al menos, media suerte. Mañana revisaré la quiniela que he hecho, que una aún sigue creyendo en la fortuna como regalo de cumpleaños. Aunque, si media mierda equivale a media suerte, seguramente habré acertado 7.
Alegríaaaaaaaaa.
Me ha felicitado mucha gente. Los más cercanos me han llamado básicamente vieja, mientras que aquellos con los que tengo menos confianza me han dicho que no los aparento. ¿A quién creer?
Por lógica, a los que no se ven sometidos al bienquedar, es decir, a los primeros. El resultado de esta decisión sería asumir que con 31 años soy una vieja pero, gracias a la capacidad de autoengaño del ser humano, y teniendo en cuenta que quienes me han dicho que soy una vieja son principalmente los amigotes, lo más autocomplaciente es creer que lo dicen por joder y que, en realidad, no los aparento.
También está la opción de quedarme con lo que me ha dicho mi tío José Luis, que básicamente me ha dado la bienvenida a la edad adulta remarcando que hasta los 30 uno no es adulto sino gilipollas.
Teniendo en cuenta que la decisión está entre pensar que hoy soy adulta pero ayer era gilipollas o que tengo 31 años pero no los aparento, va a ser que me quedo con lo segundo. Principalmente porque quedarme con la idea de que hoy tengo 31 años, soy una vieja y ayer era gilipollas no me atrae lo más mínimo.
Para colmo de males, además de ser vieja, llueve. Mucho.
Esta mañana he ido a por el postre y el pan y me ha caído todo el agua encima. Y he pisado media mierda, lo que tendría que haberme proporcionado, al menos, media suerte. Mañana revisaré la quiniela que he hecho, que una aún sigue creyendo en la fortuna como regalo de cumpleaños. Aunque, si media mierda equivale a media suerte, seguramente habré acertado 7.
Alegríaaaaaaaaa.
18 de abril de 2007
la crisis de los 30
A mí la crisis de los 30 me ha llegado a puntito de cumplir los 31. El detonante fue que me di cuenta de que, mientras que hace unos meses decía mi edad y me echaban 3 años menos, ahora digo mi edad y no me dicen nada. Vamos, que se me dan los que tengo o incluso más. En poquitos meses me he debido de echar a perder una barbaridad. Por eso me da a mí que los 31 no me van a sentar nada bien.
30 es un número redondo, un número tipo "de aquí no paso que ya he llegado" Es algo así como sacar un 10. No puedes sacar más, es el tope, de ahí no se puede pasar. Pero se pasa, ay, si se pasa...
Para remediar algo la cosa me he cortado el pelo a lo Kiki de Montparnasse, que dicen que me hace más joven. Qué triste buscar con 30 años que algo te haga más joven. Espero que ésto no se convierta con los años en buscarme un tinte de pelo más claro, una ropa más colorida o un hombre veinte años menor. Que yo sepa, no hay nada fisiológico que motive perder la dignidad con la llegada de las arrugas. Al menos la dignidad que se crea uno mismo, que hay quien se la crea con tinte platino y blusones fucsias desde antes de cualquier crisis de edad.
Podría haberme ido de compras, que es lo que las mujeres solemos hacer cuando nos ataca algún disgusto absurdo, pero en mi caso siempre ha sido peor ese remedio que la enfermedad. Volvía a casa con las manos vacías y la constancia de estar gorda. Intentar meterse consecutivamente en tres pantalones y cuatro camisetas en las que no cabes no es lo mejor para alegrarse una el día; conseguir meterse finalmente en un pantalón y descubir que es de la talla 44 te deja ya para el arrastre. Vamos, te hace desear el disgusto absurdo primigenio frente al disgustazo horrible que llevas encima suma del primigenio y la tarde de compras.
¿Por qué sufriremos tanto las mujeres con estas tontadas, me pregunto yo? Creo que si me pongo a pensar fríamente en una respuesta convincente me voy a deprimir aún más, así que mejor le dejo ese trabajo a los hombres.
30 es un número redondo, un número tipo "de aquí no paso que ya he llegado" Es algo así como sacar un 10. No puedes sacar más, es el tope, de ahí no se puede pasar. Pero se pasa, ay, si se pasa...
Para remediar algo la cosa me he cortado el pelo a lo Kiki de Montparnasse, que dicen que me hace más joven. Qué triste buscar con 30 años que algo te haga más joven. Espero que ésto no se convierta con los años en buscarme un tinte de pelo más claro, una ropa más colorida o un hombre veinte años menor. Que yo sepa, no hay nada fisiológico que motive perder la dignidad con la llegada de las arrugas. Al menos la dignidad que se crea uno mismo, que hay quien se la crea con tinte platino y blusones fucsias desde antes de cualquier crisis de edad.
Podría haberme ido de compras, que es lo que las mujeres solemos hacer cuando nos ataca algún disgusto absurdo, pero en mi caso siempre ha sido peor ese remedio que la enfermedad. Volvía a casa con las manos vacías y la constancia de estar gorda. Intentar meterse consecutivamente en tres pantalones y cuatro camisetas en las que no cabes no es lo mejor para alegrarse una el día; conseguir meterse finalmente en un pantalón y descubir que es de la talla 44 te deja ya para el arrastre. Vamos, te hace desear el disgusto absurdo primigenio frente al disgustazo horrible que llevas encima suma del primigenio y la tarde de compras.
¿Por qué sufriremos tanto las mujeres con estas tontadas, me pregunto yo? Creo que si me pongo a pensar fríamente en una respuesta convincente me voy a deprimir aún más, así que mejor le dejo ese trabajo a los hombres.
29 de marzo de 2007
seis euros en pies
Hoy he entrado en una farmacia a comprar unas pastillas que me ha recetado el médico. La farmaceútica estaba atendiendo a una chica de unos treinta y poco años, algo obesa y no muy arreglada, que la escuchaba apoyada junto al mostrador. Yo, unos metros por detrás, he seguido su conversación discretamente. En un espacio reducido como ese pocas opciones hay de no echar oreja, la verdad.
La joven preguntaba a la farmaceútica por las instrucciones de uso de un espray para el olor de pies que, al parecer, acababa de adquirir.
- Entonces, ¿me lo doy en los pies y ya está?
- Sí, pulverizas bien sobre el pie.
- Y dice que éste es más fuerte que el otro, ¿no?
- Bueno, es más cómodo que el de polvos.
Al estar hablando de pies y de un espray para combatir su olor, la mirada se me ha ido a los pies de la muchacha. Llevaba unos zapatos de suela de goma de aspecto bastante humilde que, efectivamente, no tenían pinta de dejar transpirar muy bien al pie que llevaran dentro. En ese momento he pensado en lo absurdo que resultaba que una chica así, que por el aspecto no parecía disponer de muchos recursos económicos, tuviera que comprarse unos zapatos malos y baratos y, seguidamente, un espray que cuesta casi seis euros para contrarestar sus efectos.
Después de pagar, la joven ha abandonado la tienda con su espray dentro de una bolsita de esas minúsculas y flojas de farmacia que luego no sirven para nada, y yo he ocupado su lugar en el mostrador. Inmediatamente he notado el olor. No era un olor a pies. Era un olor a no haberse cambiado de ropa en bastante tiempo. He llegado a la conclusión de que la culpa no era de los zapatos o, al menos, no toda. Aunque quizá el olor que estos camuflaban era aún peor. Lo que estaba claro es que la joven hubiera ganado más gastándose los seis euros en jabón. Y mi nariz, también.
La joven preguntaba a la farmaceútica por las instrucciones de uso de un espray para el olor de pies que, al parecer, acababa de adquirir.
- Entonces, ¿me lo doy en los pies y ya está?
- Sí, pulverizas bien sobre el pie.
- Y dice que éste es más fuerte que el otro, ¿no?
- Bueno, es más cómodo que el de polvos.
Al estar hablando de pies y de un espray para combatir su olor, la mirada se me ha ido a los pies de la muchacha. Llevaba unos zapatos de suela de goma de aspecto bastante humilde que, efectivamente, no tenían pinta de dejar transpirar muy bien al pie que llevaran dentro. En ese momento he pensado en lo absurdo que resultaba que una chica así, que por el aspecto no parecía disponer de muchos recursos económicos, tuviera que comprarse unos zapatos malos y baratos y, seguidamente, un espray que cuesta casi seis euros para contrarestar sus efectos.
Después de pagar, la joven ha abandonado la tienda con su espray dentro de una bolsita de esas minúsculas y flojas de farmacia que luego no sirven para nada, y yo he ocupado su lugar en el mostrador. Inmediatamente he notado el olor. No era un olor a pies. Era un olor a no haberse cambiado de ropa en bastante tiempo. He llegado a la conclusión de que la culpa no era de los zapatos o, al menos, no toda. Aunque quizá el olor que estos camuflaban era aún peor. Lo que estaba claro es que la joven hubiera ganado más gastándose los seis euros en jabón. Y mi nariz, también.
26 de marzo de 2007
cambio radical
Una cadena nacional de televisión ha estrenado un nuevo programa, "Cambio Radical". En la web del programa , éste se describe de la siguiente manera: "Cambio Radical está exclusivamente dirigido a aquellas personas que necesitan un cambio de imagen, bien por motivos físicos o psicológicos que influyen en ellas de forma negativa. Por tanto, el objetivo del programa es el de ayudarles a transformar su vida mediante un cambio de imagen que, en consecuencia, incluirá una mejora física, pero también emocional."
Ayer me encontré con este programa durante unos minutos y me indignó lo que vi. Una mujer de unos treinta y tantos años, casada y con dos hijos pequeños, había acudido al programa porque vivía acomplejada por su nariz.
En las fotos del "antes", no me pareció una mujer que necesitase un cambio radical. Su nariz era un poco aguileña, sí, pero tampoco exagerada, y su cuerpo no era esbelto pero tampoco obeso. Quizá le sobrasen cinco o seis kilos, pero siendo una mujer que ha dado a luz dos veces no me parece algo por lo que llevarse las manos a la cabeza.
Esta mujer acudió al programa por su nariz pero, ya que se ponían, le arreglaron también los dientes, los pómulos, le realizaron una liposucción, aumentaron el tamaño de sus senos, la depilaron con láser y le pagaron un viaje a Nueva York con toda su familia para que disfrutara de su cambio radical.
Yo creo que si una mujer así (quiero decir, sin un cuerpo realmente deforme ni un rostro de asustar) no se acepta a sí misma es principalmente por un problema psicológico, y eso es lo que habría que tratar de solucionar, no una nariz un poco aguileña o unas cartucheras. Con este tipo de acciones lo único que se consigue es crear la necesidad en la gente de tener que cambiar su cuerpo y su cara en el momento en el que no cumplan mínimamente con los cánones estéticos. Anda que no hay gente por el mundo con algunos kilos por encima de su peso ideal y una nariz no perfecta que vive la mar de feliz y sabe sacarse partido igualmente.
Después de ver todo eso, lo que sinceramente creo que necesita un cambio radical es nuestra sociedad. Que a esa mujer se le cree la necesidad de tener que hacerse la cirugía estética como solución a todos sus problemas en lugar de animarla a cuidarse un poco más, a prestarse un poco más de atención a sí misma y buscar que los demás se la presten también, me parece de un sadísmo y una frivolidad aterradoras.
Que una cadena de televisión camufle publicidad explícita de todas las técnicas y posibilidades de la cirugía estética en una supuesta obra benéfica y altruísta que solucionará la vida a una pobre mujer cuya máxima desgracia aparente es tener una nariz aguileña (no es una solterona que vive encerrada en su casa sin contacto con la humanidad debido a sus complejos), me parece un retroceso en lo que las personas debemos llegar a ser gracias a nuestro don del intelecto.
Sin embargo, hay algo que me jodió mucho más que todo esto, y fue ver a la hija de la señora, que tendría unos 7 años, observando a su mamá entre lágrimas (no sé si de miedo o de alegría) con su nuevo look. Yo soy una persona adulta y con criterio capaz de reflexionar y obtener una opinión crítica y propia de lo que vi. Pero, ¿qué pasará con esa niña y con el resto de niñas (y niños) que ayer vieron lo mismo que yo vi? ¿Qué pasará con esa niña si con 16 ó 17 años resulta que ha heredado la nariz de su madre? ¿También considerará la rinoplastia como la única opción?
Ayer me encontré con este programa durante unos minutos y me indignó lo que vi. Una mujer de unos treinta y tantos años, casada y con dos hijos pequeños, había acudido al programa porque vivía acomplejada por su nariz.
En las fotos del "antes", no me pareció una mujer que necesitase un cambio radical. Su nariz era un poco aguileña, sí, pero tampoco exagerada, y su cuerpo no era esbelto pero tampoco obeso. Quizá le sobrasen cinco o seis kilos, pero siendo una mujer que ha dado a luz dos veces no me parece algo por lo que llevarse las manos a la cabeza.
Esta mujer acudió al programa por su nariz pero, ya que se ponían, le arreglaron también los dientes, los pómulos, le realizaron una liposucción, aumentaron el tamaño de sus senos, la depilaron con láser y le pagaron un viaje a Nueva York con toda su familia para que disfrutara de su cambio radical.
Yo creo que si una mujer así (quiero decir, sin un cuerpo realmente deforme ni un rostro de asustar) no se acepta a sí misma es principalmente por un problema psicológico, y eso es lo que habría que tratar de solucionar, no una nariz un poco aguileña o unas cartucheras. Con este tipo de acciones lo único que se consigue es crear la necesidad en la gente de tener que cambiar su cuerpo y su cara en el momento en el que no cumplan mínimamente con los cánones estéticos. Anda que no hay gente por el mundo con algunos kilos por encima de su peso ideal y una nariz no perfecta que vive la mar de feliz y sabe sacarse partido igualmente.
Después de ver todo eso, lo que sinceramente creo que necesita un cambio radical es nuestra sociedad. Que a esa mujer se le cree la necesidad de tener que hacerse la cirugía estética como solución a todos sus problemas en lugar de animarla a cuidarse un poco más, a prestarse un poco más de atención a sí misma y buscar que los demás se la presten también, me parece de un sadísmo y una frivolidad aterradoras.
Que una cadena de televisión camufle publicidad explícita de todas las técnicas y posibilidades de la cirugía estética en una supuesta obra benéfica y altruísta que solucionará la vida a una pobre mujer cuya máxima desgracia aparente es tener una nariz aguileña (no es una solterona que vive encerrada en su casa sin contacto con la humanidad debido a sus complejos), me parece un retroceso en lo que las personas debemos llegar a ser gracias a nuestro don del intelecto.
Sin embargo, hay algo que me jodió mucho más que todo esto, y fue ver a la hija de la señora, que tendría unos 7 años, observando a su mamá entre lágrimas (no sé si de miedo o de alegría) con su nuevo look. Yo soy una persona adulta y con criterio capaz de reflexionar y obtener una opinión crítica y propia de lo que vi. Pero, ¿qué pasará con esa niña y con el resto de niñas (y niños) que ayer vieron lo mismo que yo vi? ¿Qué pasará con esa niña si con 16 ó 17 años resulta que ha heredado la nariz de su madre? ¿También considerará la rinoplastia como la única opción?
25 de marzo de 2007
la planta tillandsie
Roma, Italia. 8 de febrero de 2005
Mantenimiento: vaporizar dos o tres veces a la semana. Colocar junto a una fuente luminosa.
Muy bien. Poco antes de Navidades pasamos por un puestecillo donde se vendían y nos compramos una. Era majeta, curiosa. Un pedazo de piedra de la que salían unas hojas verdes delgadas y finas. La base de la planta en sí no se veía porque estaba recubierta por musgo. Lo colocaba el hijo del vendedor para adornar un poco la planta, nos dijeron. Pues vale.
La llevamos a casa y la pusimos sobre la tele, desde donde le daba la luz de la ventana. Como teníamos que irnos de viaje a Zaragoza por Navidad, la pulvericé bien antes de marcharnos y la dejé junto al humidificador.
A la vuelta de las vacaciones, la planta estaba bastante pachucha. Tiraba a marrón. La pulvericé, la saqué al balcón cuando llovía, la puse junto a la ventana cada mañana y hasta le hablé para darle ánimos. Pero nada, cada vez más mustia. Hasta hoy.
La he cogido esta mañana para ver si encontraba algún síntoma de recuperación. Al tocar una de las hojas, ésta se ha desprendido. Luego otra, luego otra. Misteriosamente, en la base de cada una de las hojas que iban cayendo había una sustancia transparente seca. Uyuyuy...
Me lanzo a quitar el musgo para inspeccionar la base de la planta y, nada más hacerlo, me quedo con el resto de la planta en la mano, algo así como una alcachofa seca. Miro la planta. Miro la piedra.
¡¡¡¡¡¡¡Que la supuesta planta estaba pegada con silicona a la piedra!!!!!!!
Como pa' no morirse. Aunque ya ha aguantado el matojo, ya. Lo he debido de cuidar de puta madre para que me haya durado casi dos meses, ese consuelo me queda. Pero la cara de idiota que se me ha puesto no me la quita nadie.
Aquí van las fotos de la planta-tilland-timo:
24 de marzo de 2007
mi primer examen en La Sapienza

Roma, Italia. 2 de febrero del 2005.
Lo que os voy a contar es más informe que anécdota, y es largo, pero es relato real de cómo funcionan los exámenes en este país surrealista. Así que, si tenéis curiosidad, lo leeis.
Lo que os voy a contar es más informe que anécdota, y es largo, pero es relato real de cómo funcionan los exámenes en este país surrealista. Así que, si tenéis curiosidad, lo leeis.
Apunte inicial: los exámenes aquí son sobre 30. Se aprueba con 18 y lo máximo que se puede sacar es 30 con lode, es decir, matrícula.
Empieza la historia:
Hoy he tenido mi primer examen en la universidad.Yupi. En la Universidad de aquí, quiero decir. Aunque, si tenemos en cuenta que no se parecen en nada a los de allí pues, sí, se puede definir como mi primer examen.
Podríamos decir que estoy viviendo mi segunda experiencia universitaria como si fuera la primera. Más perdidica que un pulpo en un garaje aunque con el consuelo de que, lamentándolo mucho por ellos, hay algunos que van todavía más perdidicos que yo. Porque presentarse a un examen habiéndose estudiado un libro que corresponde a otra asignatura es andar MUY perdido. Pero, en fin, a eso llegaré luego. Y, por si las moscas, aclaro que NO me ha pasado a mí.
Pues en esto que dan las ocho en punto de la mañana, las ocho y dos minutos y las ocho y cinco en los tres despertadores que me puse anoche para asegurarme de que no me quedaba dormida. Que conozco mis "sólocincominutitosmás" y no estamos para arriesgar.
El primer despertador que ha sonado es el mío, que hace algo así como ¡¡¡¡¡¡MEEMEMMENMEEMEMMEMNENMENMEEE!!!!
Sinceramente, sólo de pensar en el ruido que va a torturar mis oídos por la mañana se me quitan las ganas de ponerlo.Y así vamos, que no lo pongo.
El segundo despertador ha sido Sergio, que me ha llamado al móvil a petición mía. Muy eficiente, como siempre. Aunque me orgullece comunicar al mundo que hoy me he levantado a la primera y no me han hecho falta sus servicios.
Y el tercer despertador, el del móvil, que ha sonado cuando estaba en el baño y que hace algo así como ¡¡¡BUENOS DÍAAAAAAAAAAAAS!!! ¡¡¡¡LEVANTATÉ BECOTÓOOOOOOOOOOOOON!!!! ¡¡¡¡BECOTÓN QUE TE LEVANTEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEES!!!!
Esa retaila con la voz de Sergio a grito pelado. No me preguntéis como lo grabó, pero lo grabó.
Y ahí sigue.
Y ahí sigue.
Me lavo, me visto, desayuno y me piro. Autobús, arf arf. Llegué. Menos cinco.
Que contento se pone uno con lo de llegar a menos cinco. Llegas por los pelos pero te da la impresión de que has llegado con mogollón de tiempo. Has llegado ANTES de la hora. No importa cuanto antes. Sólo importa que has llegado antes.
Entro en el departamento de Historia del Arte. Cien personas o más esperando en un pasillo.
- Hola, ¿esperas para el examen del Impresionismo de la Bordini? (aquí se pone el "la" delante del nombre de manera oficial)
- Sí, bueno, para el de Técnica Impresionista. Se hacen los dos a la vez. Pero aún no ha llegado.
- Ah, que se hacen los dos módulos... ¿Y sabes dónde es el examen?
- No, no se sabe nada todavía.
Para variar.
En esto que aparece un profesor por allí. El Zambianchi.
- ¿Alguno está para mi examen?
- ¿Para el de la Bordini? (pregunta estúpida que suelta alguno y cara de poquér del Zambianchi)
- ¿La Bordini? (Zambianchi se mira de arriba a abajo y se encoge de hombros) Pues no, lo siento. Tendrá que ser Zambianchi.
Risas nerviosas.
- ¿No hay nadie para mi examen?
Silencio sepulcral y nuevo encogimiento de hombros del profesor, que acto seguido desaparece dentro de una de las aulas.
Dios mío, ¿¿¿estamos todos para la Bordini??? Y yo soy el número 38 del módulo del Impresionismo, que aparte está el otro. Las uvicas me van a dar.
- A ver, para el examen de la Bordiniiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Llega el conserje salvador. Cientos de manos alzadas.
Pues, hala, meteos en la clase y esperad a que venga.
Y nos metemos en la clase. Y allí hay cuatro mesas puestas en fila formando una supermesa y cien sillas que se ocupan en un pispas. Yo me siento en primera fila para no perderme detalle.
Y Zambianchi está colocado al final de la supermesa preguntándole cosas a un chica que tiene sentada enfrente.
¿¿¿Tengo que entender con ésto que vamos a hacer todos juntitos el examen oral???
¿¿¿Pero qué tipo de organización es ésta????
Una organización nefasta. De momento, el examen empezaba a las 9 y son las 9.20. Y la Bordini sin venir. Seguro que ha desayunado leyéndose el periódico y limándose las uñas mientras yo me atragantaba con el tazón de leche.
Entra una rubia teñida con una cazadora rosa fucsia y los pelos de loca tipo muñeco diabólico. Le da dos besos al Zambianchi, que pasa de la alumna que está haciendo el examen y se pone a conversar con la tipa. Ole.
La rubia diabólica hace un paneo general por la sala y tuerce el morro. Debemos de ser muchos.
Entra otra señora, ésta más normal. De nuevo, saludos y besos varios.
Y la pobre que se está examinando ahí esperando.
Y los demás ahí sentadicos y esperando también.
Las 9.30.
La última que ha entrado, llamémosla la Lux porque creo que es la Lux, saca la lista de los apuntados al examen (porque hay que apuntarse días antes en una lista harapienta) y comienza a leer nombre por nombre.
Las manitas se van levantando y bajando progresivamente.
Cavero Rebeca. Levanto la manita y la vuelvo a bajar. Tengo un huevo de gente delante. Y la Bordini sin venir.
¡Anda, mira, por hablar! Ahí la tenemos. Esta mujer yo creo que no se peina. Le comenta algo a la Lux así por lo bajini pero yo, como estoy en primera fila, me entero de todo.
¡Que me voy a tomar un café, le dice! ¡Pero si acabas de llegar!
Y se va.
Ojalá se te atragante.
La Lux llama al primero de la lista. Un mozalbete se levanta y se acerca hasta la mesa. Se sienta frente a la Lux y allá que vamos. Y el Zambianchi, mientras tanto, haciendo sus examenes en la otra punta de la mesa.Tenemos dos profesores y dos alumnos, cuatro personas hablando a la vez. Más los susurros de la sala. Empezad a llevar la cuenta.
Y en esto que aparece por allí una modernita tipo A que le pregunta a la que tengo al lado si éste es el examen de la Bordini y que cómo funciona la cosa. Acento inconfundible.
- ¿Eres española? le digo yo en perfecto castellano.
- Sí. ¿Y tú?
- También.
- Ah, qué bien. ¿Y cómo funciona ésto? ¿Te van llamando?
- Sí, pero acaban de empezar. ¿Qué número llevas?
- El 45.
- Pues te queda un huevo, me temo. Yo llevo el 38.
- Pues vaya. Gracias.
Se sienta detrás mío. Al momento vuelve a acercarse.
- Oye, te has estudiado este libro, ¿no? - me dice mientras me enseña unas fotocopias encuadernadas que muestran en primera página un título a tamaño 30 lo menos que dice "La Técnica Impresionista"
- Ups... no. Me he estudiado el de Historia del Impresionismo, de Rewald.
- ¿Y no es este?
Vuelvo a leer el título por si acá. "LA-TÉC-NI-CA-IM-PRE-SIO-NIS-TA"
- No, no es. ¿Pero tú haces el módulo de Técnicas artísticas o el del Impresionismo?
- El del Impresionismo...
- Es que creo que ese es el libro del otro módulo... (sonrisa compasiva, la chica que comienza a palidecer)
- Joder... es que fui a la copistería y me dijeron que el libro del impresionismo era éste...
- Pues me temo que no lo es... pero, bueno, algo tendrá que ver, no te preocupes.
- Joderjoderjodeeeeeeeer... Oye, y ¿tú no podrías contarme el libro que te has estudiado así de manera resumida?
Unas 300 páginas de manera resumida. Alrededor de 50 años de historia artística. La vida y la obra de más de una decena de artistas y un centenar de cuadros...
No sé, no sé...
La Bordini vuelve del café. Se sienta y llama al siguente de la lista. No parece con ganas de ir muy deprisa y yo tengo el número 38. Yo creo que me da tiempo.
- Claro. Vamos fuera - le digo a la chica, estudiante de Historia del Arte en la Universidad de Salamanca, para más señas.
Y comienzo a contarle, libro del museo de Orsay en mano, la Historia del Impresionismo.
Y lo que se ha estudiado ella tiene bastante poco que ver, más que nada porque, además, lleva un cacao mental considerable.
En fin, ha pasado ya un buen rato. Será mejor que entremos y que te sirva de algo lo que te he contado.
Y entramos.
Nos sentamos de nuevo en primera fila. Y el tipo que tengo al lado es muy raro... y suda mucho.
Ahora hay cinco profesores con cinco alumnos en la supermesa. Diez personas hablando a la vez. Ah, no, espera. ¡En el otro extremo de la sala hay dos mesas más con sus respectivas parejas! Sumemos otras cuatro personas.
14 personas hablando a la vez, haciendo un examen, y otros cincuenta lo menos esperando turno.
Y la Bordini que decide ir a echarse un cigarrito dejando a la pobre chica que tiene enfrente sentadica en la supermesa a mitad del examen. Ver para creer.
Y a otro profesor que le suena el móvil.
Y el tipo raro que me pregunta si Degas era al que le gustaban los caballos.
Y la modernita tipo A que sigue hecha un lío.
- ¿Pissarro era el que era impresionista puntillista?
- Era impresionista pero, durante unos años, trabajó el puntillismo. Son dos cosas distintas. Los puntillistas entran en los Neo-Impresionistas.
- Aaaaaahhhhh...
Creo que la he liado aún más.
Y la Bordini que vuelve. Las 11 pasadas. Me voy a hacer pis y a por un café.
Y yo que vuelvo. Y la cosa que avanza despaciiiiiiiiiiiiiiiitoooooooooooooooooooo...
Y el raro sudoroso que me pregunta si Monet era el de las barbas.
¿¿¿¿??????
- Pues, hombre, llevar barba, llevaba. Pero es que en el siglo XIX prácticamente todos llevan barba.... De todas formas, no creo que te pregunten eso...
- Pues, hombre, llevar barba, llevaba. Pero es que en el siglo XIX prácticamente todos llevan barba.... De todas formas, no creo que te pregunten eso...
Parece que se tranquiliza un poco. Aunque a cualquiera que termina el examen lo somete al tercer grado antes de permitirle salir.
Pasa el tiempo. Mi turno se va acercando y yo, después de estudiar detenidamente a los profesores, quiero que me toque la Lux.
Y la Bordini que hace una bola con un folio y se lo da a la chica que está examinando para que lo tire.
Y la pobre chica que mira a un lado y a otro y, como no hay ninguna papelera cerca, al final se la mete en el bolso.
Y la pobre chica que mira a un lado y a otro y, como no hay ninguna papelera cerca, al final se la mete en el bolso.
La teñida diábolica termina su examen y coge la lista.
Tizio...
Caio... (lo equivalente en italiano a Fulano y Mengano, vamos)
No responde ninguno. Deben de estar muertos en sus sillas o jubilados y en Benidorm.
Peligro, que me va a tocar a mí con la que da susto.
Sempronio...
Uf. Zutano sí que está. Menos mal.
La Lux termina y coge la lista.
¿Cavero Rebeca?
Allá que voy.
El paisaje y la figura humana en los impresionistas.
Y me lanzo a hablar y la Lux me frena y cambia de tema.
La Academia y el Salón.
Y me jode porque no me deja contar todo lo que le podría contar, pero sobre ésto también puedo contarle mogollón de cosas... Y me vuelve a cambiar de tema.
Los pasteles de Degas.
Aquí fallo en que no sé respoderle a quien inspira a Degas para utilizar el pastel. Cachis.
Bueno, no fallo porque no lo sé y se lo digo así sin más: no lo sé.
Pero vamos bien. Tranquila y segura. Habrá poquicos estudiantes en la sala que sepan tanto del los Impresionistas como la menda lerenda. Y no es por presumir, que he estudiado un huevo. Hasta me daba pena que se me fueran muriendo los impresionistas a medida que se acababa el libro, no os digo más.
Terminamos con Les Ninfées de Monet.
Yo pronuncio ninfe en lugar de ninfées y la Lux me corrige. Y yo me disculpo. Y la Lux me dice que no pasa nada, que no estamos allí para examinarme de italiano. Que me corrige para que lo sepa, nada más.
Qué maja.
Yo sigo blablablablablabla hasta que la Lux me vuelve a frenar y pone el punto y final.
Ole, ole y ole. Las dos orejas me caen seguro.
- ¿Te puedo poner un 28? - me pregunta la Lux. Y yo alucinada.
- Me puede usted poner lo que crea que me debe poner (más o menos le digo ésto...)
- Es que hay gente a la que le parece mucho, gente a la que le parece poco...
Estoy por decirle que por poner, ya que pregunta, que me dé el rabo y me ponga el treinta (pedir la lode y vuelta al ruedo me parece ya echarle demasiada cara... aunque el Albiac pidió matrícula en ética de segundo a cambio de no haber hecho otra cosa que saltar por las mesas y se la pusieron) Finalmente no digo nada.
28. Lo equivalente a un 9,33333333333 español.
Hala, puesto está.
La Lux coge una especie de libro gordo de Petete y anota varias cosas, entre ellas el 28 y mis datos. Se lo pasa a firmar al Zambianchi y a la Bordini, que me mira intrigada. Sí, la del 28 soy yo. La española que según usted probablemente no se habría enterado de nada en la primera lección.
Después la Lux me pasa el libro para que firme yo también. Qué importante parece todo ésto, por Dios. Sólo faltan las banderas y las trompetas.
Pues nada, buongiorno.
- Buongiorno... Perdone ¿quién inspiró a Degas para utilizar el pastel?
- Millet (sonrisa) Hizo varios paisajes en pastel en los años 70 que podrían haber inspirado a Degas.
Ahí estaba el 30. Cachis otra vez.
Me levanto y me dispongo a marcharme. La de Salamanca me pregunta qué tal. Yo le digo que bien y le deseo suerte. Que todo le vaya bien si no nos volvemos a ver.
Me dirijo hacia la puerta. No consigo librarme del raro y de su tercer grado.
- ¿¿¿Quetehapreguntado????? Sudorsudorsudor.
- El paisaje, la academia y el salón, los pasteles de Degas...
- Te ha preguntado quien inspiró a Degas para pintar con pastel, ¿¿¿verdadverdadverdad???
- Sísísí.
- ¿¿¿¿Y quién fue???
Cómo me jode responder....
- Millet.
Podría haberle dicho cualquier otro nombre pero soy buena.
Ahora viviré con la eterna duda de si le han hecho la misma pregunta y ha sabido responderla gracias a mí. Aunque me conforto pensando que, visto lo visto, no se ganará el 30 con la respuesta... Aunque quien sabe... Prefiero no saberlo.
Sí me gustaría saber cómo se las ha apañado la de Salamanca, pobre.
El día 16, Historia Moderna. Ya os contaré.
12 de marzo de 2007
recuperar roma
He coincidido con una chica en Flickr (Raquel, creo que se llama) que pasó tres meses en Roma. Ella aprovechó su blog para recoger en él opiniones, historias y sensaciones de esa ciudad única. Yo viví en Roma un año y medio pero, por aquel entonces, aún no tenía blog, así que me limité a contar a mis amigos mis aventuras por allí (unas cuantas) a través de mensajes de correo electrónico. Sin embargo, ahora tengo blog y creo que éste es un buen sitio donde recopilar, poco a poco, todas esas historias. Voy a recuperar Roma.
20 de febrero de 2007
hartazgos
Estoy harta.
Harta de llevar dos meses esperando un trabajo.
Harta de que hacer bien tu trabajo no sirva en cualquier caso para que éste te dure toda la vida. Harta de no tener nada sobre lo que decidir y, de repente, tener que decidir sobre un montón de cosas.
Harta de pasar de no tener opciones a tener demasiadas pero ninguna concreta.
Harta de no poder irme de viaje porque los precios suben más rápido de lo que van mis decisiones. Harta de no poder tomar mis decisiones con mayor rapidez porque las decisiones que a su vez las condicionan van demasiado lentas.
Harta de tener que depender de los demás para seguir con mi vida.
Harta de estar en punto muerto desde hace mucho, de parecer que lo tengo todo pero, en realidad, saber que no tengo nada.
Harta de esperar una llamada para un trabajo y un comprador que me obligue a buscar otro sitio donde vivir.
Harta de que el raciocinio humano sólo sirva a algunos para decidir que las cosas se arreglan a cañonazos.
Harta de llevar dos meses esperando un trabajo.
Harta de que hacer bien tu trabajo no sirva en cualquier caso para que éste te dure toda la vida. Harta de no tener nada sobre lo que decidir y, de repente, tener que decidir sobre un montón de cosas.
Harta de pasar de no tener opciones a tener demasiadas pero ninguna concreta.
Harta de no poder irme de viaje porque los precios suben más rápido de lo que van mis decisiones. Harta de no poder tomar mis decisiones con mayor rapidez porque las decisiones que a su vez las condicionan van demasiado lentas.
Harta de tener que depender de los demás para seguir con mi vida.
Harta de estar en punto muerto desde hace mucho, de parecer que lo tengo todo pero, en realidad, saber que no tengo nada.
Harta de esperar una llamada para un trabajo y un comprador que me obligue a buscar otro sitio donde vivir.
Harta de que el raciocinio humano sólo sirva a algunos para decidir que las cosas se arreglan a cañonazos.
30 de diciembre de 2006
una bomba tras nueve meses de tregua
Estoy de acuerdo con quien opina que este problema no es cuestión de partidos. Es un problema superior frente al que todos debemos estar unidos democráticamente. "Democráticamente" significa aceptar la decisión de la mayoría y contribuir a su desarrollo. Es válido y loable cualquier intento, de cualquier Gobierno, de acabar con el terrorismo; y si ese Gobierno ocupa provisionalmente el poder por una elección democrática como sucede en este caso, todos deberíamos apoyarlo en su empresa, con las fuerzas políticas que componen el Congreso y que nos representan a la cabeza. Esto, en esta ocasión, no ha sido así. Y si quienes deberían estar unidos no lo están, hacemos al enemigo aún más fuerte, porque nos enfrentamos, además de a él, entre nosotros mismos.
No podemos dejar de creer y de desear una tregua porque ésta haya fallado. Hemos vivido nueve meses de tranquilidad y de esperanza , la Justicia ha seguido trabajando de manera independiente ante el terrorismo como debe hacerse en un Estado democrático y de derecho como es el nuestro. ETA tiene su estrategia y cada partido político, la suya. Pero nos equivocamos en una cosa: las intenciones y estrategias de nuestros partidos políticos han de ser comunes. ¿Qué sentido tiene acabar con un enemigo común minando la relación entre los propios ciudadanos?
No podemos dejar de creer y de desear una tregua porque ésta haya fallado. Hemos vivido nueve meses de tranquilidad y de esperanza , la Justicia ha seguido trabajando de manera independiente ante el terrorismo como debe hacerse en un Estado democrático y de derecho como es el nuestro. ETA tiene su estrategia y cada partido político, la suya. Pero nos equivocamos en una cosa: las intenciones y estrategias de nuestros partidos políticos han de ser comunes. ¿Qué sentido tiene acabar con un enemigo común minando la relación entre los propios ciudadanos?
1 de septiembre de 2006
un señor de Atea
Para mí que un señor de Atea me ha echado los tejos. Un señor de Atea, no el de Altea, ni el de Ateca; el de Atea. Debe de ser una juerga ser párroco de ese pueblo.
En fin, que últimamente me llama mucho por unas actividades que hay que organizar en su pueblo y hoy, cómo no, me ha vuelto a llamar. Mientras hablábamos ya me estaba preguntando yo que para qué me había llamado, porque le estaba contando lo mismo que le conté ayer, pero ha sido al final cuando ha llegado la puntilla:
Señor: Bueno, pues gracias, eres muy amable.
Yo: De nada.
Señor: Ya tengo ganas de conocerte, que además tienes una voz muy bonita.
Yo: Jajaja... (más por compromiso que por regocijo) Muchas gracias.
Señor: Me dan ganas de llamarte más veces.
A mí, en ese momento, a las 13.30 del mediodía, sin haber parado en toda la mañana, con sueño desde que he abierto los ojos y la tripa vacía, me ha venido en mente decirle que como me llamara más de lo que ya lo venía haciendo últimamente igual me daba un patatús, pero mi cerebro, a pesar de todo, ha funcionado rápido y bien y ha utilizado el comodín para este tipo de ocasiones:
Yo: Jajaja...
Y ahí ha quedado la cosa. Igual el lunes me manda flores.
En fin, que últimamente me llama mucho por unas actividades que hay que organizar en su pueblo y hoy, cómo no, me ha vuelto a llamar. Mientras hablábamos ya me estaba preguntando yo que para qué me había llamado, porque le estaba contando lo mismo que le conté ayer, pero ha sido al final cuando ha llegado la puntilla:
Señor: Bueno, pues gracias, eres muy amable.
Yo: De nada.
Señor: Ya tengo ganas de conocerte, que además tienes una voz muy bonita.
Yo: Jajaja... (más por compromiso que por regocijo) Muchas gracias.
Señor: Me dan ganas de llamarte más veces.
A mí, en ese momento, a las 13.30 del mediodía, sin haber parado en toda la mañana, con sueño desde que he abierto los ojos y la tripa vacía, me ha venido en mente decirle que como me llamara más de lo que ya lo venía haciendo últimamente igual me daba un patatús, pero mi cerebro, a pesar de todo, ha funcionado rápido y bien y ha utilizado el comodín para este tipo de ocasiones:
Yo: Jajaja...
Y ahí ha quedado la cosa. Igual el lunes me manda flores.
30 de agosto de 2006
qué sería de septiembre sin los coleccionables
En esta entrada voy a introducir todos los coleccionables que vea anunciar en la televisión, en la radio, en los quioscos... poquito a poco. Esos coleccionables que nadie termina (o casi nadie) por falta de paciencia o por falta de éxito de la colección, que es retirada del mercado sin previo anuncio y que te deja con el mastil del galeón inglés del siglo XVII, el sombrero de la muñequita de porcelana y la rueda del súper bólido de carreras de 1936, piezas con las que puedas crear un coleccionable propio que se llame "piezas de coleccionables del mundo" para no creer que has perdido tiempo y dinero.
Porque esto de las piececitas es una tontería de las gordas. La primera semana te dan el timón del barco, timón que te pegas toda la semana mirando como un imbécil, incluso girándolo haciendo que vas por alta mar si te falta un hervor, mientras esperas impaciente la pieza siguiente. Y tras siete días vas al quiosco con toda tu ilusión y te encuentras con que te dan un trozo del mástil. Timón y medio mástil. ¿Y qué coño montas con eso? Nada. Otra semana más que te pegas con el timón en una mano y el medio mástil en la otra intentando colocarlos juntos de alguna manera para autoengañarte y seguir creyendo que eso algún día será un galeón inglés del siglo XVII y no que has tirado 1 euro la primera semana y 9 euros la segunda, que encima el incremento en una semana del precio del dichoso coleccionable es incluso mayor que el de la vivienda en España.
Por favor, si alguien ha terminado un coleccionable de los que anuncian en la tele alguna vez en su vida que me lo diga, que tengo curiosidad.
Aquí va la lista.
- Mi casita mediterránea: como una casa de muñecas de toda la vida pero de estilo mediterráneo. Vamos, de esas que todos quisiéramos tener pero en grande.
- Construye tu reloj de cuco: Tu súper reloj de cuco tamaño XXL, deberían decir. Con los típicos muñequitos pero sin cucú, toma ya.
- Bomberos del mundo: Con la primera entrega, el bombero de Nueva York y una pieza de la bomba de agua (que terminará en la colección que os he dicho antes)
- Muñecas del mundo: con la primera entrega, "Madame Bovary".
Porque esto de las piececitas es una tontería de las gordas. La primera semana te dan el timón del barco, timón que te pegas toda la semana mirando como un imbécil, incluso girándolo haciendo que vas por alta mar si te falta un hervor, mientras esperas impaciente la pieza siguiente. Y tras siete días vas al quiosco con toda tu ilusión y te encuentras con que te dan un trozo del mástil. Timón y medio mástil. ¿Y qué coño montas con eso? Nada. Otra semana más que te pegas con el timón en una mano y el medio mástil en la otra intentando colocarlos juntos de alguna manera para autoengañarte y seguir creyendo que eso algún día será un galeón inglés del siglo XVII y no que has tirado 1 euro la primera semana y 9 euros la segunda, que encima el incremento en una semana del precio del dichoso coleccionable es incluso mayor que el de la vivienda en España.
Por favor, si alguien ha terminado un coleccionable de los que anuncian en la tele alguna vez en su vida que me lo diga, que tengo curiosidad.
Aquí va la lista.
- Mi casita mediterránea: como una casa de muñecas de toda la vida pero de estilo mediterráneo. Vamos, de esas que todos quisiéramos tener pero en grande.
- Construye tu reloj de cuco: Tu súper reloj de cuco tamaño XXL, deberían decir. Con los típicos muñequitos pero sin cucú, toma ya.
- Bomberos del mundo: Con la primera entrega, el bombero de Nueva York y una pieza de la bomba de agua (que terminará en la colección que os he dicho antes)
- Muñecas del mundo: con la primera entrega, "Madame Bovary".
27 de agosto de 2006
los funerales chinos
El viernes leí en el periódico que se habían prohibido los striptease en los funerales chinos.
"Ah, ¿pero es que en China se hacía striptease en los funerales?", pensé. Un pensamiento lógico, por otra parte. "Pues sí que son modernos y liberales en China, tanto comunismo y restricción de la natalidad"
Seguí leyendo, a ver si me explicaban a santo de qué se había tomado tal decisión y, sobre todo, a santo de qué venían los striptease. ¿Quizá resulta que lo que aquí se conoce comunmente como "despedida de soltero" allí se conoce como "funeral"? Seguro que a más de uno no le resulta una asociación de conceptos tan descabellada.
Pues no, no era eso. Unas líneas más abajo encontré la explicación. Resulta que en China cuanta más gente acude al funeral de una persona, más aumentan los honores del difunto. Vamos, como aquí. Que si te mueres y van cuatro a tu funeral resulta que eras un desgraciado y una mala persona y si van cientos, eras un santo y querido por todos. Independientemente de que resulte que no tengas familia o de que seas el centro de un espectáculo mediático.
Total, que los chinos, que son muy avispados, pensaron que la mejor manera de atraer a mucha gente era sacando a tías que se despelotasen y, claro, eso al final se había convertido en un cachondeo. Allí iba todo cristo, niños, adultos y ancianos, conocieran o no al muerto, y eso no se podía consentir. Que la muerte es una cosa muy seria. Para algunos, claro.
"Ah, ¿pero es que en China se hacía striptease en los funerales?", pensé. Un pensamiento lógico, por otra parte. "Pues sí que son modernos y liberales en China, tanto comunismo y restricción de la natalidad"
Seguí leyendo, a ver si me explicaban a santo de qué se había tomado tal decisión y, sobre todo, a santo de qué venían los striptease. ¿Quizá resulta que lo que aquí se conoce comunmente como "despedida de soltero" allí se conoce como "funeral"? Seguro que a más de uno no le resulta una asociación de conceptos tan descabellada.
Pues no, no era eso. Unas líneas más abajo encontré la explicación. Resulta que en China cuanta más gente acude al funeral de una persona, más aumentan los honores del difunto. Vamos, como aquí. Que si te mueres y van cuatro a tu funeral resulta que eras un desgraciado y una mala persona y si van cientos, eras un santo y querido por todos. Independientemente de que resulte que no tengas familia o de que seas el centro de un espectáculo mediático.
Total, que los chinos, que son muy avispados, pensaron que la mejor manera de atraer a mucha gente era sacando a tías que se despelotasen y, claro, eso al final se había convertido en un cachondeo. Allí iba todo cristo, niños, adultos y ancianos, conocieran o no al muerto, y eso no se podía consentir. Que la muerte es una cosa muy seria. Para algunos, claro.
En memoria de Plutón
Plutón ya no es un planeta a secas. Ahora es un planeta enano. Se han reunido los listos y lo han decidido así. Es como si un día se reúnen los que mandan en el mundo y te dicen que ahora ya no eres un ser humano así sin más sino que han decidido que eres un ser humano enano. Hay que tener mala leche.Pero eso no es lo peor. Lo peor es que el pobre Plutón, además de convertirse de la noche a la mañana en enano, resulta que ha entrado en la categoría de los enanos como segundón, detrás Xena, La Princesa Guerrera, un planeta descubierto por un astrónomo estadounidense (el de la foto) quien, al enterarse de la noticia, ha dicho que "eso era guay" (supongo que sus palabras exactas habrán sido "that's cool") Pues nada. Que vivan la Coke y las french fries.
Parece ser que había dos opciones: o admitir en el club de los planetas a Ceres, Caronte y Xena, descubiertos a partir de 1930, año en el que Plutón llegó a nuestras vidas, o mandar a Plutón a segunda y quedarnos con ocho.
Si optaban por la primera opción, y visto que de ahora en adelante parece ser que está previsto que se descubran mogollón de cuerpos celestes que orbiten alrededor del sol (definición básica de planeta, al parecer) podría suceder que la lista de los planetas aumentara considerablemente en poco tiempo, así que han decidido curarse en salud, quedarse con los ocho seguros en primera y mandar al resto y a los que lleguen después a segunda división. Algo así como el G-8, que siempre son los mismos aunque poco a poco algunos decaigan y otros les ganen terreno.
Y todo porque el pobre Plutón es chiquitito y tiene una órbita irregular. Pobres de los bajitos borrachines.
Obviamente, ya han llegado las quejas a esta decisión. Maestros de escuela, por ejemplo, que se quejan de que, después de toda una vida dedicada a enseñar una lista de nueve planetas a sus alumnos tienen ahora que darles explicaciones de porqué han de quitar ahora el último, el tan querido Plutón. Porque es verdad que a Plutón se le coge cariño, cae simpático. Es (era) el último, el chiquitín, algo así como el hermanito pequeño, el niño planeta. Jupiter es el grandullón, Mercurio el pequeño protestón, Venus el guapo y Marte el rarito (al menos para mí, qué pasa) Para convencer a los maestros de que esta decisión es la mejor supongo que valdrá con preguntarles si, en lugar de enseñar una lista de ocho planetas prefieren vérselas con enseñar una de veinte que aumenta cada década.
Y también ha llegado el cachondeillo, como una encuesta que he leído recientemente en la que se pedían propuestas para cubrir el hueco dejado por la recién retirada estatua ecuestre de Franco en la Academia General Militar de Zaragoza. Un 25 % proponía un monumento a la memoria de Plutón. No me extrañaría que de aquí a nada aparezcan preguntas trampa en los concursos de la tele del tipo "Cuántos planetas hay" o "Cuál es el nombre del planeta más lejano".
Y es que nos va a resultar difícil acostumbrarnos al cambio... Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plut.... Urano y Neptuno. Y Xena la Princesa Guerrera.
14 de agosto de 2006
ayudas a la reconstrucción
Hoy he escuchado en un informativo que Suecia tenía previsto organizar una reunión de países con el fin de recaudar fondos para la reconstrucción de Líbano.
¿Recaudar fondos? ¿Para la reconstrucción de Líbano?
Que la pague Israel, no te jode. Israel destruye a zambombazos medio país sin que nadie se lo pida y la reconstrucción la vamos a pagar los demás, ¿o qué? Aquí iría un "pues van daos", pero me temo que los que vamos a ir "daos" somos nosotros, que lo vamos a terminar pagando de nuestro bolsillo igual. Este mundo es pura hipocresía.
Las Naciones Unidas, que se reúnen para hacer el paripé mientras Israel sigue dale que te pego le digan lo que le digan; Estados Unidos, que ni condena ni intención que tiene, teniendo como tiene a los que no caben en Israel en su propia casa. Patapam. Patapum. Nosotros, a lo nuestro. A bombardear amparados en nuestro derecho a la defensa de nuestro país. Que destrocemos otro, nos la suda. Todo lo que pase más allá de la rayita de puntos del mapa nos la suda. Que luego ya llegará un país neutral como Suecia que reuna con fines solidarios a otros países que se comprometan a ayudar económicamente en la reconstrucción del desastre. La reconstrucción de lo reconstruíble, claro, porque a los cientos de muertos no los van a resucitar. Ni tampoco sus casas, ni sus rutinas diarias, ni sus vidas tal y como eran antes de recibir los bombazos.
Se destroza, se reconstruye. Con el dinero de todos. De los que no apoyan estas "estrategias defensivas", también. Y parece que con eso, todo arreglado. Pues no.
¿Cuándo vamos a dejar de hacer el hipócrita de esta manera? ¿Habrá alguna vez alguien con un par de cojones para decir que ya está bien, que esto no se puede tolerar más? ¿O seguiremos jugando a la pescadilla que se muerde la cola hasta devorarse por entero?
No estoy contra Israel ni a favor de Líbano. Musulmanes y judíos, ni musulmanes ni judíos.
Estoy contra este mundo de mierda en el que se consiente chapuza tras chapuza, en el que los problemas se tapan con y por dinero, en el que el fuerte hace lo que le da la gana y el débil quiere convertirse en el fuerte.
Estoy que me muero del asco.
¿Recaudar fondos? ¿Para la reconstrucción de Líbano?
Que la pague Israel, no te jode. Israel destruye a zambombazos medio país sin que nadie se lo pida y la reconstrucción la vamos a pagar los demás, ¿o qué? Aquí iría un "pues van daos", pero me temo que los que vamos a ir "daos" somos nosotros, que lo vamos a terminar pagando de nuestro bolsillo igual. Este mundo es pura hipocresía.
Las Naciones Unidas, que se reúnen para hacer el paripé mientras Israel sigue dale que te pego le digan lo que le digan; Estados Unidos, que ni condena ni intención que tiene, teniendo como tiene a los que no caben en Israel en su propia casa. Patapam. Patapum. Nosotros, a lo nuestro. A bombardear amparados en nuestro derecho a la defensa de nuestro país. Que destrocemos otro, nos la suda. Todo lo que pase más allá de la rayita de puntos del mapa nos la suda. Que luego ya llegará un país neutral como Suecia que reuna con fines solidarios a otros países que se comprometan a ayudar económicamente en la reconstrucción del desastre. La reconstrucción de lo reconstruíble, claro, porque a los cientos de muertos no los van a resucitar. Ni tampoco sus casas, ni sus rutinas diarias, ni sus vidas tal y como eran antes de recibir los bombazos.
Se destroza, se reconstruye. Con el dinero de todos. De los que no apoyan estas "estrategias defensivas", también. Y parece que con eso, todo arreglado. Pues no.
¿Cuándo vamos a dejar de hacer el hipócrita de esta manera? ¿Habrá alguna vez alguien con un par de cojones para decir que ya está bien, que esto no se puede tolerar más? ¿O seguiremos jugando a la pescadilla que se muerde la cola hasta devorarse por entero?
No estoy contra Israel ni a favor de Líbano. Musulmanes y judíos, ni musulmanes ni judíos.
Estoy contra este mundo de mierda en el que se consiente chapuza tras chapuza, en el que los problemas se tapan con y por dinero, en el que el fuerte hace lo que le da la gana y el débil quiere convertirse en el fuerte.
Estoy que me muero del asco.
13 de agosto de 2006
escuchas en el vestuario
Un rato del fin de semana lo solemos dedicar a jugar al tenis. Vamos a una piscina cercana en la que alquilan pistas, así que yo me voy con la ropa de piscina, después me pongo la de tenis, después la de baño y después otra vez la de piscina.
Soy rarita, lo sé, qué pasa.
El caso es que paso varias veces por el vestuario. Mientras me desnudo y me visto me entretengo leyendo las pintadas que invaden las puertas.
Sheila x Pitu Vane x Kike Jessi x Cristian Sheila Vane Pitu las mejores Jeni zorra Luismi tio bueno y un largo etcétera de la misma calaña. Literatura pura que, además, me hace preguntarme en qué momento dejaron las niñas de llamarse Laura, Silvia y Ana para llamarse como las que viven cruzando el charco. Supongo que en el mismo momento en el que los padres dejaron de alimentarse de gazpacho y tortilla de patatas y pasaron a hincharse de hamburguesas y cocacola. O igual no.
En fin, que una mañana, en uno de mis múltiples cambios de vestuario, me sorprendió una conversación que mantenían dos muchachas en el vestuario de al lado.
- ¿Pero por qué no me coge el teléfono el hijo de puta éste? Pues que se vaya a tomar pol culo. Que me alegro de que su madre se haya muerto. ¿No se murió la mía también? Pues que se joda. Que la suya además se ha muerto por gorda.
- Le dio un infarto...
- Sí, pero por gorda. Le dio un infarto por gorda. La tía guarra. Que se joda. Que a mí mi madre también se me murió. Pero la mía se murió de pena, no como la suya, que se ha muerto de gorda. Ahora que se joda. Que me alegro de que se haya muerto. Venga, ¡chochos fuera!
Ahí yo ya supuse que empezaban a cambiarse de ropa y decidí que era buen momento para largarme de allí. Cuando abrí la puerta, mi mirada se cruzó con la de una señora de unos 70 años que se estaba colocando el gorro de baño frente al espejo. Ambas nos miramos con una sonrisilla de "holabuenas" y unos ojos de "joderconlaniña", y ahí se quedó la cosa.
Sin embargo, a mí me pudo la curiosidad y me esperé en la puerta del vestuario para ver salir a Miguel de Cervantes.
Tendría unos veinte años.
Con el pelo largo, negro, recogido en una coleta.
Llevaba un bañador azul.
Y estaba gorda.
Soy rarita, lo sé, qué pasa.
El caso es que paso varias veces por el vestuario. Mientras me desnudo y me visto me entretengo leyendo las pintadas que invaden las puertas.
Sheila x Pitu Vane x Kike Jessi x Cristian Sheila Vane Pitu las mejores Jeni zorra Luismi tio bueno y un largo etcétera de la misma calaña. Literatura pura que, además, me hace preguntarme en qué momento dejaron las niñas de llamarse Laura, Silvia y Ana para llamarse como las que viven cruzando el charco. Supongo que en el mismo momento en el que los padres dejaron de alimentarse de gazpacho y tortilla de patatas y pasaron a hincharse de hamburguesas y cocacola. O igual no.
En fin, que una mañana, en uno de mis múltiples cambios de vestuario, me sorprendió una conversación que mantenían dos muchachas en el vestuario de al lado.
- ¿Pero por qué no me coge el teléfono el hijo de puta éste? Pues que se vaya a tomar pol culo. Que me alegro de que su madre se haya muerto. ¿No se murió la mía también? Pues que se joda. Que la suya además se ha muerto por gorda.
- Le dio un infarto...
- Sí, pero por gorda. Le dio un infarto por gorda. La tía guarra. Que se joda. Que a mí mi madre también se me murió. Pero la mía se murió de pena, no como la suya, que se ha muerto de gorda. Ahora que se joda. Que me alegro de que se haya muerto. Venga, ¡chochos fuera!
Ahí yo ya supuse que empezaban a cambiarse de ropa y decidí que era buen momento para largarme de allí. Cuando abrí la puerta, mi mirada se cruzó con la de una señora de unos 70 años que se estaba colocando el gorro de baño frente al espejo. Ambas nos miramos con una sonrisilla de "holabuenas" y unos ojos de "joderconlaniña", y ahí se quedó la cosa.
Sin embargo, a mí me pudo la curiosidad y me esperé en la puerta del vestuario para ver salir a Miguel de Cervantes.
Tendría unos veinte años.
Con el pelo largo, negro, recogido en una coleta.
Llevaba un bañador azul.
Y estaba gorda.
5 de agosto de 2006
¿y yo por qué sueño estas cosas? (capitulo 3: Bustamante)
Noche del viernes al sábado.
Una localidad costera, entre montaña y mar, verde, situada a los pies de una colina. Un sitio muy bonito. Al otro lado de un lago, un edificio de cristales y metal, como un pabellón de invierno, de esos típicos de la arquitectura de la Revolución Industrial. Parece que dentro se celebra una fiesta. Cruzo el lago no sé cómo, sólo sé que de repente me encuentro en la entrada del pabellón. Por dentro, sin embargo, es cálido, de madera oscura y bronce, con unas grandes lámparas Tiffani de cristales verdes y amarillos colgando del techo. Al atravesar la puerta, se me engancha la chancleta en una de las uniones del suelo de madera y la pierdo. Llevo las chancletas rosas a rayas de colores que hasta hace dos días llevaba por casa y que ahora están ya en la basura. "Aquí estoy, como Cenicienta entrando en el palacio y perdiendo su chancleta", pienso. Y sonrío al pensarlo. Junto a mí pasan dos chicos, uno me mira curioso "¿De qué te ríes?", pregunta. Es moreno, con el eplo corto. No es feo pero tampoco guapo. Miro a su acompañante. Es David Bustamante. "De él", le respondo. Miro a Bustamante y le digo: "Enhorabuena por tu boda. Y a Paula también, claro" Me dirijo a Bustamante como si le viera todos los días. Recuerdo que cuando vi las imágenes de su boda me transmitieron emoción, la pareja parecía realmente feliz. Bustamante me da un abrazo. "Gracias". Comenzamos a caminar. "Espero que tú también encuentres a alguien especial", me dice. Le miro y sonrío. "Hace tiempo que lo encontré ya", le digo. "Casi diez años", pienso.
"A mí me agobiaría mucho tener a la prensa todo el día detrás", le digo. "Bueno, es que los de Estopa son así...", me responde.
Por ciencia infusa sé que los Estopa son los representantes de Bustamante y que consideran que tener a las cámaras detrás es una buena forma de mantener la publicidad.
Llegamos a la esquina de la calle de mis padres. De la calle, calle de mis padres, no de la calle de mis padres en esta localidad imaginaria. Me despido de Bustamante con otro abrazo. "Hala, adiós". "Adiós".
Nunca escucho a Bustamante. No se encuentra entre mis intereses ni preferencias musicales.
No sé quien es el chico que le acompaña en el sueño.
El fin de semana pasado estuve en Oloron, un pueblo del Pirineo francés; hace dos en Pirineos Sur. Creo que de ahí salen el pueblecillo, el verde y la fiesta en el Pabellón.
Las chancletas las he llevado muy a gusto durante dos veranos, pero este último ya andaba más sobre el suelo que sobre ellas cuando las llevaba puestas, así que decidí que era el momento de dejarlas pasar.
Llevo diez años con Sergio. Él es mi alguien especial.
Tampoco escucho a los Estopa.
Ayer estuve en casa de mis padres.
Una localidad costera, entre montaña y mar, verde, situada a los pies de una colina. Un sitio muy bonito. Al otro lado de un lago, un edificio de cristales y metal, como un pabellón de invierno, de esos típicos de la arquitectura de la Revolución Industrial. Parece que dentro se celebra una fiesta. Cruzo el lago no sé cómo, sólo sé que de repente me encuentro en la entrada del pabellón. Por dentro, sin embargo, es cálido, de madera oscura y bronce, con unas grandes lámparas Tiffani de cristales verdes y amarillos colgando del techo. Al atravesar la puerta, se me engancha la chancleta en una de las uniones del suelo de madera y la pierdo. Llevo las chancletas rosas a rayas de colores que hasta hace dos días llevaba por casa y que ahora están ya en la basura. "Aquí estoy, como Cenicienta entrando en el palacio y perdiendo su chancleta", pienso. Y sonrío al pensarlo. Junto a mí pasan dos chicos, uno me mira curioso "¿De qué te ríes?", pregunta. Es moreno, con el eplo corto. No es feo pero tampoco guapo. Miro a su acompañante. Es David Bustamante. "De él", le respondo. Miro a Bustamante y le digo: "Enhorabuena por tu boda. Y a Paula también, claro" Me dirijo a Bustamante como si le viera todos los días. Recuerdo que cuando vi las imágenes de su boda me transmitieron emoción, la pareja parecía realmente feliz. Bustamante me da un abrazo. "Gracias". Comenzamos a caminar. "Espero que tú también encuentres a alguien especial", me dice. Le miro y sonrío. "Hace tiempo que lo encontré ya", le digo. "Casi diez años", pienso.
"A mí me agobiaría mucho tener a la prensa todo el día detrás", le digo. "Bueno, es que los de Estopa son así...", me responde.
Por ciencia infusa sé que los Estopa son los representantes de Bustamante y que consideran que tener a las cámaras detrás es una buena forma de mantener la publicidad.
Llegamos a la esquina de la calle de mis padres. De la calle, calle de mis padres, no de la calle de mis padres en esta localidad imaginaria. Me despido de Bustamante con otro abrazo. "Hala, adiós". "Adiós".
Nunca escucho a Bustamante. No se encuentra entre mis intereses ni preferencias musicales.
No sé quien es el chico que le acompaña en el sueño.
El fin de semana pasado estuve en Oloron, un pueblo del Pirineo francés; hace dos en Pirineos Sur. Creo que de ahí salen el pueblecillo, el verde y la fiesta en el Pabellón.
Las chancletas las he llevado muy a gusto durante dos veranos, pero este último ya andaba más sobre el suelo que sobre ellas cuando las llevaba puestas, así que decidí que era el momento de dejarlas pasar.
Llevo diez años con Sergio. Él es mi alguien especial.
Tampoco escucho a los Estopa.
Ayer estuve en casa de mis padres.
2 de agosto de 2006
la programación de tarde
El miércoles me tocó planchar. Tenía plancha para rato, así que me puse la tabla delante de la tele y a darle. Al final, planchar fue lo menos malo. Tuve la oportunidad de consumir la programación televisiva de la tarde y casi vomito.
En Cuatro, un concurso de encontrar pareja para cibernautas. Un tío que tenía que elegir entre tres tías sin verlas directamente. Lo típico. Sin embargo, aquí incluían una breve presentación visual de las chicas antes de empezar la ronda de preguntas y respuestas, sin llegar a desvelar qué cara correspondía a qué nombre. Pequeña putada para el que elige, porque ya sabe qué se puede llevar y qué no. Y, si entre lo que se puede llevar no hay nada bueno, pues imagínate tú; con la presión constante de conseguir elegir al menos lo menos malo. Las opciones eran tocha, teñido generalizado y sobrepeso; los comentarios del presentador, tipo "aquí tenemos a tres bellezones, lo mejorcito de internet", para darle de bofetadas; y la cara del que elegía, pa'verla.
La primera descartada fue Fulanita, que resultó ser la teñida. La cara del concursante al ver el resultado de su decisión fue de "cachis". La segunda descartada resultó ser la de la tocha. Al conocer el resultado el concursante no pudo disimular lo suficiente y se le intuyó un "joder, que me he quedado con la gorda" interno preocupante. Hala, quitemos la barrera que separa al concursante de su elección. El presentador tocando las narices con un "Vaya bellezón que te has llevado ¿eh? ¿Estás contento?" y el concursante afirmando con la cabeza con la credibilidad actoral de Silvester Stallone. La pobre chica, consciente de sí misma, estirándose la camiseta con el fin de disimular lo más posible la inexistencia de cintura en su fisionomía. La chica he de decir que era simpática y mona de cara, pero de ahí a bellezón... Y el presentador dale que te pego con que qué pareja más estupenda, que daos un beso, hombre, que ya veréis qué bien os lo pasáis corriendo desnudos por las playas de Ibiza (literal) Dudo que llegaran al aeropuerto.
La segunda parte del concurso consistía en tres chicos y tres chicas que, formando parejas rotativas, intentaban conocerse en tres minutos a ver si en ese tiempo surgía el amor. Las preguntas que entre ellos se hacían para alcanzar este objetivo eran tipo "cuál es tu fantasía sexual preferida", "dónde te gustaría hacerlo", "cuál es el sitio más raro en el que lo has hecho", "lo harías con una chica en tu primera cita", etcétera. Vamos, preguntas de lo más románticas, dirigidas a encontrar al amor de tu vida.
Al final, todos tenían que decir a que miembro del sexo opuesto elegían y, si alguna de las elecciones era correspondida, pues alegría. Una alegría, hubo. Las tres chicas eligieron al mismo chico (aún me estoy preguntado yo porqué) y ese chico eligió, obviamente a una de las tres. En concreto, a la que había confesado a cámara que el niño estaba buenísimo y que la tenía loquita. Dieciocho añitos de hormonas habían descubierto eso en un minuto escaso de relación con el muchacho. Una vez elegidos mutuamente, lo típico: daos un besito, majos. Miradas de turbación, que voy o no voy... ¡y zas! las hormonas se revolucionan y la niña le suelta al muchacho un morreo de los de esquina de bar de marcha que casi saca al pobre de plano. Aquí se termina lo que se da.
Todavía conmocionada, cambio de canal.
El Diario de Patricia. Madre e hija que entran en plató. "Le dihe a mi cuñá de que cuidaa el nisho de mi marío y le plantó doh floreh de Pahcua. Cuando fui a decile que de plantas na, que eso era un zementerio y no un jardí, me diho de todo, hahta que había matao yo a mi marío a dihguhto. Y pa' dihguhto er nuehtro, figúreseh uhteh. Azí cahora quiero que mi tía pidah a mi madreh dihculpah delanteh de toa Ehpaña"
Pues muy bien. Madre e hija que salen del plató. Va a entrar su tía-cuñada y no sabe que ellas están allí.
Nuestra siguiente invitada es fulanita. Fulanita que entra. Fulanita, ¿usted se lleva bien con su familia? Sí. ¿Con su familia política también? Sí, tambié. Pues tenemos aquí un mensaje para usted. Pantalla: "Tía, que lo que le dihisteh a mi madreh fue mu feo. Yo quieroh de que mehplique delante de toah Ehpaña poqué dihihte eso y que la pidah dihculpah delante de toa Ehpañah"
"Yo no tengo que pedihle dihculpa de na"
Que entren la sobrina y la cuñada. Entran.
Poh de que ehtoh. Poh de que lo de mah allá.
La cuñada marvadah: "A mi ehtoh no me hase ninguna grasia, yo venia aquí a que me dieran una zorpreza y me encuentro con ehto. Loh trapoh zucio se lavan en caza, que vivimoh a veinteh minutoh" La cara de la cuñada marvadah era pa' de que vehla.
Yo sentí una vergüenza ajena tal, que a puntito estuve de apagar el televisor. Pero lo máximo que hice fue cambiar de canal. Que aún me quedaba un huevo que planchar.
En Cuatro, un concurso de encontrar pareja para cibernautas. Un tío que tenía que elegir entre tres tías sin verlas directamente. Lo típico. Sin embargo, aquí incluían una breve presentación visual de las chicas antes de empezar la ronda de preguntas y respuestas, sin llegar a desvelar qué cara correspondía a qué nombre. Pequeña putada para el que elige, porque ya sabe qué se puede llevar y qué no. Y, si entre lo que se puede llevar no hay nada bueno, pues imagínate tú; con la presión constante de conseguir elegir al menos lo menos malo. Las opciones eran tocha, teñido generalizado y sobrepeso; los comentarios del presentador, tipo "aquí tenemos a tres bellezones, lo mejorcito de internet", para darle de bofetadas; y la cara del que elegía, pa'verla.
La primera descartada fue Fulanita, que resultó ser la teñida. La cara del concursante al ver el resultado de su decisión fue de "cachis". La segunda descartada resultó ser la de la tocha. Al conocer el resultado el concursante no pudo disimular lo suficiente y se le intuyó un "joder, que me he quedado con la gorda" interno preocupante. Hala, quitemos la barrera que separa al concursante de su elección. El presentador tocando las narices con un "Vaya bellezón que te has llevado ¿eh? ¿Estás contento?" y el concursante afirmando con la cabeza con la credibilidad actoral de Silvester Stallone. La pobre chica, consciente de sí misma, estirándose la camiseta con el fin de disimular lo más posible la inexistencia de cintura en su fisionomía. La chica he de decir que era simpática y mona de cara, pero de ahí a bellezón... Y el presentador dale que te pego con que qué pareja más estupenda, que daos un beso, hombre, que ya veréis qué bien os lo pasáis corriendo desnudos por las playas de Ibiza (literal) Dudo que llegaran al aeropuerto.
La segunda parte del concurso consistía en tres chicos y tres chicas que, formando parejas rotativas, intentaban conocerse en tres minutos a ver si en ese tiempo surgía el amor. Las preguntas que entre ellos se hacían para alcanzar este objetivo eran tipo "cuál es tu fantasía sexual preferida", "dónde te gustaría hacerlo", "cuál es el sitio más raro en el que lo has hecho", "lo harías con una chica en tu primera cita", etcétera. Vamos, preguntas de lo más románticas, dirigidas a encontrar al amor de tu vida.
Al final, todos tenían que decir a que miembro del sexo opuesto elegían y, si alguna de las elecciones era correspondida, pues alegría. Una alegría, hubo. Las tres chicas eligieron al mismo chico (aún me estoy preguntado yo porqué) y ese chico eligió, obviamente a una de las tres. En concreto, a la que había confesado a cámara que el niño estaba buenísimo y que la tenía loquita. Dieciocho añitos de hormonas habían descubierto eso en un minuto escaso de relación con el muchacho. Una vez elegidos mutuamente, lo típico: daos un besito, majos. Miradas de turbación, que voy o no voy... ¡y zas! las hormonas se revolucionan y la niña le suelta al muchacho un morreo de los de esquina de bar de marcha que casi saca al pobre de plano. Aquí se termina lo que se da.
Todavía conmocionada, cambio de canal.
El Diario de Patricia. Madre e hija que entran en plató. "Le dihe a mi cuñá de que cuidaa el nisho de mi marío y le plantó doh floreh de Pahcua. Cuando fui a decile que de plantas na, que eso era un zementerio y no un jardí, me diho de todo, hahta que había matao yo a mi marío a dihguhto. Y pa' dihguhto er nuehtro, figúreseh uhteh. Azí cahora quiero que mi tía pidah a mi madreh dihculpah delanteh de toa Ehpaña"
Pues muy bien. Madre e hija que salen del plató. Va a entrar su tía-cuñada y no sabe que ellas están allí.
Nuestra siguiente invitada es fulanita. Fulanita que entra. Fulanita, ¿usted se lleva bien con su familia? Sí. ¿Con su familia política también? Sí, tambié. Pues tenemos aquí un mensaje para usted. Pantalla: "Tía, que lo que le dihisteh a mi madreh fue mu feo. Yo quieroh de que mehplique delante de toah Ehpaña poqué dihihte eso y que la pidah dihculpah delante de toa Ehpañah"
"Yo no tengo que pedihle dihculpa de na"
Que entren la sobrina y la cuñada. Entran.
Poh de que ehtoh. Poh de que lo de mah allá.
La cuñada marvadah: "A mi ehtoh no me hase ninguna grasia, yo venia aquí a que me dieran una zorpreza y me encuentro con ehto. Loh trapoh zucio se lavan en caza, que vivimoh a veinteh minutoh" La cara de la cuñada marvadah era pa' de que vehla.
Yo sentí una vergüenza ajena tal, que a puntito estuve de apagar el televisor. Pero lo máximo que hice fue cambiar de canal. Que aún me quedaba un huevo que planchar.
28 de julio de 2006
¿y yo por qué sueño estas cosas? (capitulo 2: Jackie Kennedy)
Miércoles, 26 de julio. Duermo.
Me tropiezo con alguien por la calle. Perdone. Nada, nada. Es una señora morena con gafas de sol. Se me queda mirando. Me muestra una figurita pequeña que representa la cara de John Fitzgerald Kennedy. ¡Joder, si usted es Jackie Kennedy! La señora sonríe. Se quita las gafas. Efectivamente, es Jackie Kennedy.
Jackie Kennedy y yo estamos en su casa. Le digo que siempre me ha parecido una mujer con mucho coraje (todo esto en inglés, el resto de la conversación ha sido en español) Por mi mente cruzan la archiconocida imagen del cerebro de Kennedy rebotando en el coche y otra de Jackie con Onassis)
Jackie me regala una planta. Es una planta que da té. Gracias, Jackie. El problema será ir con esto en el avión. Por ciencia infusa sé en ese momento que debo coger un avión en poco tiempo. Aparecen mis padres en casa de Jackie Kennedy. Yo me sorprendo y pienso: ¡mierda, me había olvidado de ellos! Los pobres llevan todo el día recorriendo Nueva York solos. Por ciencia infusa conozco en ese momento que estoy en Nueva York. ¿Cómo sabiais que estaba aquí?, les pregunto. Hija mía, en la guía sale todo el mundo, dice mi madre dicharachera. Nueva York es precioso, añade.
Y ya no me acuerdo de más. Sólo de que la casa de Jackie Kennedy era en tonos cremas y amarillos y de que había una criada de apariencia andina que llevaba un vestido azul, del color que tiene el mar (medalla de listillo para el que entienda la coletilla...)
Me tropiezo con alguien por la calle. Perdone. Nada, nada. Es una señora morena con gafas de sol. Se me queda mirando. Me muestra una figurita pequeña que representa la cara de John Fitzgerald Kennedy. ¡Joder, si usted es Jackie Kennedy! La señora sonríe. Se quita las gafas. Efectivamente, es Jackie Kennedy.
Jackie Kennedy y yo estamos en su casa. Le digo que siempre me ha parecido una mujer con mucho coraje (todo esto en inglés, el resto de la conversación ha sido en español) Por mi mente cruzan la archiconocida imagen del cerebro de Kennedy rebotando en el coche y otra de Jackie con Onassis)
Jackie me regala una planta. Es una planta que da té. Gracias, Jackie. El problema será ir con esto en el avión. Por ciencia infusa sé en ese momento que debo coger un avión en poco tiempo. Aparecen mis padres en casa de Jackie Kennedy. Yo me sorprendo y pienso: ¡mierda, me había olvidado de ellos! Los pobres llevan todo el día recorriendo Nueva York solos. Por ciencia infusa conozco en ese momento que estoy en Nueva York. ¿Cómo sabiais que estaba aquí?, les pregunto. Hija mía, en la guía sale todo el mundo, dice mi madre dicharachera. Nueva York es precioso, añade.
Y ya no me acuerdo de más. Sólo de que la casa de Jackie Kennedy era en tonos cremas y amarillos y de que había una criada de apariencia andina que llevaba un vestido azul, del color que tiene el mar (medalla de listillo para el que entienda la coletilla...)
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