
Hace poco, durante una velada con cervecita en un bar, una amiga lanzó al aire esta pregunta. Clinc! Ahí salté yo. "Pues no lo sé, pero tengo un libro con ese mismo título en el que se encuentra la respuesta" (obviamente, aún no me lo he leído). El libro, escrito por Mark Leyner y Billy Goldberg, y con un subtítulo que apostilla "Centenares de preguntas que sólo harías a tu médico después del tercer martini", resuelve ésta y otras muchas cuestiones, leyendas urbanas y curiosidades de tipo médico. A mí estos libricos de curiosidades siempre me han atraído mucho desde que descubrí en casa de mis padres uno titulado "Historias de la historia", de Carlos Fisas, que me descubrió un mundo de anécdotas de las que uno se guarda en la mollera por si alguna vez concursa en "¿Quieres ser millonario?" o acude a alguna velada en la que escasea el tema de conversación.
Según el libro, los hombres son mamíferos y los mamíferos se caracterizan, entre otras cosas, por la capacidad de nutrir a sus crías con la leche producida por las hembras a través de sus glándulas mamarias. Está claro que el hombre es el macho de la pareja, pero su desarrollo embrionario comienza igual que el de la hembra y sigue un molde femenino hasta, más o menos, la sexta semana de gestación. Será en ese momento cuando el cromosoma masculino se despierte y diga: "¡Co, que estoy aquí!" o calle para siempre. Yo creo que junto al cromosoma debe de despertarse también el pack que incluye el amor al fútbol, el gusto por la cerveza, la preferencia por las tetas gordas y la incapacidad de hacer más de una cosa a la vez, aunque en ocasiones alguno de estos extras se inhibe y tiene como consecuencia que la familia del especímen macho llegue a cuestionarse la orientación sexual del descendiente.
A partir del "co!", el embrión empieza a desarrollar sus características masculinas pero mantiene las que ya había desarrollado de tipo femenino, entre ellas los pezones y algo de tejido mamario. Por ese motivo los hombres también pueden sufrir de cáncer de mama y, si se pasan con los anabolizantes (aunque no es el único motivo), de ginecomastia, esto es, lucir dos tetas como dos carretas (generalmente caídas).