
Ayer escuché en la Ser la entrevista que le hicieron a Juan Antonio Ramos, representante de nuestra selección en taekwondo, tras perder el combate por el bronce.
He estado buscando en la web de la Cadena Ser ese audio, pero no aparece. Una lástima, porque fue tremendo.
Normalmente, la conversación habría seguido el patrón de tantas otras en las mismas circunstancias:
-Juan Antonio, una lástima ¿no?
-Bueno, sí... Yo me he esforzado al máximo, he dado lo mejor de mí pero no ha podido ser...
-Pero, aún así, un quinto puesto no está nada mal, es para estar orgulloso.
-Sí, claro, mi objetivo era conseguir un buen puesto y creo que lo he conseguido, aunque no haya conseguido la medalla...
En fin, algo así. Sin embargo, en este caso la cosa fue distinta y el entrevistador se encontró con un papelón similar a éste (reproduzco lo que recuerdo, más o menos):
-Juan Antonio, una lástima ¿no?
-Esto es una mieeeeeerda, los Juegos Olímpicos son una mieeeeerda...
-Pero, aún así, un quinto puesto no está nada mal, es para estar orgulloso.
-Un quinto puesto es una basura, un quinto puesto no es nada, nadie se acuerda de los quintos puestos. Yo quería una medalla para dedicársela a mi familia. Los quintos puestos no se dedican a nadie porque son una mieeeerda. La vida es una mierda.
El entrevistador siguió un poco más intentando capear el temporal pero nada, el ánimo del pobre Juan Antonio siguió igual. También es lógico si pensamos que el muchacho (de 32 años, Campeón del Mundo, Campeón de Europa) había terminado el combate con una muñeca fastidiada, un tobillo jodido y en el mismo puesto (un quinto de mieeeerda) que en las Olimpiadas de Atenas 2004, consciente de que quizá no llegue a las de Londres.
Aquí os dejo las dos cuñas que hay colgadas en la Ser. La primera, un fragmento de la que no he conseguido encontrar en la que Juan Antonio se queja de los jueces; la segunda, la entrevista que le hicieron, ya más calmado, en El Larguero.
Pobre Juan Antonio. Ánimo, muchacho, a ver si llegamos a Londres y pasamos del quinto.