2 de marzo de 2009

el justiciero de Lazkao

El otro día, a Emilio G. le destrozó media casa la detonación de un artefacto colocado por E.T.A. en Lazkao (Guipuzcoa). Emilio G., supongo que hasta los huevos de esta gente y furioso de que esta vez le hubiera tocado a él, bajó a la calle con una maza y se lió a destrozar a mazazos una Herriko taberna de la localidad. Hubo alguien que le grabó con su cámara y su acción se emitió en todas las cadenas nacionales.



Ese mismo día, Emilio G. tuvo que abandonar su localidad debido a las amenazas que desde el entorno abertzale cayeron sobre él en forma de pintadas y carteles repartidos por todo el pueblo.

La acción realizada por Emilio G. se ha convertido en tema de discusión en foros, periódicos, televisiones, etc. y ha sido apoyada, a toro pasado, por muchísimas personas (digo a toro pasado porque nadie se le unió a pegar mazazos). En Facebook se han creado varios grupos con su nombre (El justiciero de Lazkao), y más de 16.500 personas han firmado con nombres y apellidos en señal de apoyo. Sin embargo, otros, como el creador de uno de esos grupos, ha preferido eliminar sus datos por temor a represalias. Queremos apoyar pero sin responsabilidad, porque tenemos miedo. Yo grabo lo que estás haciendo, lo envío a la tele para que el mundo se entere, pero no pegaré mazazos contigo.

¿Es comprensible la acción de Emilio G.? Yo creo que sí. Alguien me comentó que la Herriko taberna no era responsable del atentado. ¿No? ¿Por qué ha habido amenazas, entonces? Quizá no sea responsable activa, pero sí pasiva. Esos mazazos iban destinados a todos aquellos que apoyan la violencia en el País Vasco, a todos, y es más valiente pegar mazazos a cara descubierta a una taberna que colocar bombas y darle a un detonador sin importarte el daño que puedas hacer.

¿Es lícita la acción de Emilio G.? No. Nadie tiene derecho a destrozar a mazazos algo que no es suyo. Y Emilio G. tendrá que pagar por ello lo que la Justicia determine. Se podría pensar que, en este caso, tenía todo el derecho a hacer lo que hizo, que ya está bien de aguantar y que no viene mal de vez en cuando el ojo por ojo. Pues no, no tenía derecho. Vivimos en un régimen democrático regido por un sistema judicial, mejor o peor, que no acepta el ojo por ojo. Y si queremos que las cosas funcionen tenemos que acatarlo. Si no, terminaremos todos a mazazos y seremos igual que los que ponen bombas.

Fuente: El País

3 comentarios:

edhigy dijo...

En situaciones extremas nunca sabes cómo vas a reaccionar, nunca.

A Emilio no lo defiendo, pero reconozco que tuvo muchos huevos al ir, hacha en mano, a destrozarles el garito a gente tan violenta y con tan pocos principios.



Hala!! chavales, a joderse y a hacer botellón en la puta calle (y no me refiero al que lleva una tira de algodón, eh!!).

Isabel dijo...

No debe defenderse la Ley del Talión, pero a veces es comprensible.

Al final este hombre ha terminado arrestado, con media casa destrozada y teniendo que dejar el pueblo en el que vivía. Los que pusieron el artefacto, a saber dónde paran...

Carol_ina dijo...

Las cosas son así...en caliente es totalmente comprensible y todos en algún momento dado haríamos algo similar, es injusto que ahora esté arrestado y se tenga que ir del pueblo, pero si no lo hicieran(el arrestarlo)imaginaros lo que sería de este mundo(ya de por sí violento)